Un tumor en crecimiento puede presionar los órganos, obstruir el flujo sanguíneo, interferir con la digestión o la respiración y producir grandes cantidades de ácido láctico que estresan el cuerpo. En estas situaciones, reducir la carga tumoral es necesario para la seguridad, aliviar los síntomas causados por el crecimiento tumoral y prevenir emergencias. El enfoque de tratamiento convencional contra el cáncer suele incluir una combinación de quimioterapia, radioterapia y/o cirugía para atacar el tumor.
Sin embargo, luego de muchos años en que la medicina convencional viene utilizando esas herramientas, hoy sabemos que extirpar o atacar el tumor no restaura automáticamente la salud. El cáncer es el resultado de un cuerpo desregulado, con desbalances entre sus tres dimensiones: la física, la emocional y la espiritual.
Desequilibrios crean las condiciones para el cáncer
Factores como desequilibrios hormonales, disfunción metabólica, acidez, hipoxia, sistema inmunitario deficiente, inflamación, etc. crean las condiciones para que se desarrolle el tumor en un principio.
Si se aplican los tratamientos convencionales mencionados y no se abordan en paralelo esos factores, el ambiente del cuerpo seguirá siendo favorable al desarrollo del cáncer y por lo tanto será menos efectivo el proceso de tratamiento convencional que se siga, cualquiera que sea su naturaleza.
Tratamientos convencionales pueden ser perjudiciales
Además la quimioterapia, la radioterapia e incluso las cirugías mayores pueden ser muy perjudiciales para el cuerpo. Pueden debilitar el sistema inmunitario, afectar el metabolismo, incrementar la inflamación y agotar los nutrientes. Este estado de debilitamiento puede dificultar la autoreparación del cuerpo y,
lamentablemente, puede crear condiciones que promuevan la recurrencia del cáncer. Un enfoque verdaderamente eficaz para el tratamiento integral del cáncer debe implicar la restauración del equilibrio entre las tres dimensiones de la persona: Física, emocional y espiritual, ya que el cáncer es una enfermedad sistémica.
Elementos de un enfoque integral para tratar el cáncer
Un enfoque de tratamiento integral para el cáncer, debe considerar los siguientes aspectos:
1. Reducir la carga tumoral
Debido a que la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía son tan agresivas para el cuerpo, muchos investigadores y médicos han buscado enfoques no tan agresivos para reducir la carga tumoral. Las investigaciones han demostrado que varias terapias, como parte de un tratamiento integral, pueden ralentizar el crecimiento tumoral, mejorar la tolerancia al tratamiento y atacar las vulnerabilidades de las células cancerosas sin el nivel de toxicidad asociado a esos tratamientos convencionales.
- Vitamina C endovenosa en dosis altas: En dosis farmacológicas, la vitamina C ayuda a neutralizar radicales libres, reduce la inflamación, actúa como prooxidante, todas esas condiciones que tienen un efecto en contra de las células cancerosas. Como resultado, puede ralentizar el crecimiento tumoral y mejorar la calidad de vida, sin afectar a los tejidos sanos.
- Hipertermia: El aumento de la temperatura corporal debilita las células cancerosas al estresar sus mitocondrias, que ya son frágiles. La hipertermia puede hacer que los tumores sean más sensibles a los tratamientos convencionales y puede ralentizar directamente su crecimiento al alterar la estabilidad de las proteínas.
- Reutilización de medicamentos (doxiciclina, fenbendazol, ivermectina, dicloroacetato, aspirina, etc.): Estos medicamentos fueron desarrollaron para otras afecciones, pero tienen mecanismos que alteran el metabolismo del cáncer. Algunos bloquean la reproducción de las mitocondrias en las células tumorales (biogénesis mitocondrial), otros pueden afectar la estructura de la célula o el proceso de extracción de energía a partir de la glucosa (glucólisis) y otros reducen la inflamación. En combinación con otros tratamientos pueden reducir significativamente el crecimiento del tumor.
- Bicarbonato de sodio: Las células cancerosas crean un microambiente ácido al depender de la glucólisis y producir un exceso de ácido láctico. El bicarbonato de sodio ayuda a neutralizar esta acidez, mejorando la oxigenación y haciendo que el tumor sea menos invasivo. Puede reducir el potencial de metástasis y mejorar la eficacia de otros tratamientos.
2. balancear las hormonas (restaurar el equilibrio)
Las hormonas influyen en casi todos los procesos del cuerpo. Son señales bioquímicas que interpretan el entorno interno e indican a los tejidos cómo comportarse. Los niveles altos de estrógeno, cortisol, prolactina, exceso de insulina y otras hormonas promotoras del crecimiento se relacionan frecuentemente con el cáncer.
Responden a los factores de estrés, estimulando la regeneración de los tejidos, pero cuando estas señales se mantienen elevadas, crean un entorno constante que impulsa el crecimiento y favorece el desarrollo del cáncer. Restablecer el equilibrio de las hormonas es esencial para restablecer el comportamiento celular normal:
- Progesterona natural (oral o tópica): La progesterona se opone directamente a los efectos proliferativos del estrógeno, reduce el cortisol y la prolactina, favorece la función tiroidea, estabiliza la diferenciación celular y calma la inflamación. En las mujeres (y a veces en los hombres), la terapia con progesterona ayuda a contrarrestar las señales de crecimiento y crea un entorno hormonal más regulado.
- Pregnenolona: La pregnenolona (hormona que se segrega en las glándulas suprarrenales, entre otras) se utiliza para ayudar a reconstruir las vías protectoras de esteroides del cuerpo, oponerse al cortisol, apoyar el cerebro y el corazón, reducir la inflamación y mejorar la tolerancia al estrés. También se ha demostrado que protege a las células sanas de ciertas lesiones relacionadas con la quimioterapia.
- Hormonas tiroideas (terapia T3/T4): La tiroides controla la producción de energía, el uso de oxígeno y la diferenciación celular. El uso de T3 y T4 solas o como parte de una terapia combinada, corrige el bajo índice metabólico, reduce la inflamación y mejora la función celular.
- Medicamentos inhibidores de la recaptación de serotonina: El exceso de serotonina puede elevar la prolactina, afectar la función tiroidea, aumentar la inflamación y ralentizar el metabolismo. Medicamentos como la ciproheptadina se utilizan a veces para disminuir la actividad elevada de serotonina, reducir la prolactina y alejar al cuerpo de la fisiología del estrés.
- Antiestrógenos: Estos incluyen inhibidores de la aromatasa y moduladores selectivos de los receptores de estrógeno, que se utilizan cuando las pruebas muestran una actividad elevada de estrógeno. Ayudan a reducir el crecimiento celular impulsado por los estrógenos.
3. Reponer nutrientes
El cáncer impone fuertes demandas metabólicas al cuerpo y muchos pacientes de cáncer comienzan el tratamiento con deficiencias de los nutrientes necesarios para la producción de energía y la función celular saludable.
La reposición de nutrientes tiene el objetivo específico de restaurar las vías metabólicas que regulan la inflamación, la energía y la función celular. Cuando se corrigen estos déficits, las personas suelen tolerar mejor los tratamientos convencionales y recuperarse de forma más eficiente. Aquí menciono solo algunos:
- Tiamina en dosis altas: La tiamina (vitamina B1) es esencial para la producción de energía en las mitocondrias y el metabolismo de los carbohidratos, funciones que generalmente están afectadas en un organismo con cáncer. La tiamina en dosis altas puede ayudar a superar los bloqueos metabólicos, mejorar la fatiga, fortalecer el sistema nervioso y estabilizar el manejo de la glucosa.
- Niacinamida: La niacinamida favorece la producción de NAD⁺(Dinucleótido de nicotinamida y adenina), que es fundamental para la función de las mitocondria, la reparación del ADN y la resiliencia celular. Tanto el cáncer como la quimioterapia agotan las reservas de NAD⁺. Restaurar la niacinamida mejora la eficiencia metabólica, reduce la inflamación, estabiliza el azúcar en sangre y protege las células sanas durante el tratamiento.
- Vitamina D/K: La vitamina D regula la función inmunitaria, la inflamación y la diferenciación celular. La vitamina K actúa sinérgicamente dirigiendo el calcio a los tejidos que lo necesitan y previniendo la calcificación en los que no lo necesitan. Cuando se toman juntas la vitamina D3 y K2, ayudan a reforzar la vigilancia inmunitaria, reducir la inflamación y mantener patrones normales de crecimiento celular. Muchos pacientes con cáncer presentan una deficiencia significativa de estas vitaminas.
- Magnesio: El magnesio es necesario para cientos de reacciones enzimáticas, como la producción de energía en las células por parte de las mitocondrias, la función muscular, la señalización nerviosa y el control de la inflamación. El tratamiento convencional, las hormonas del estrés y una ingesta deficiente agotan rápidamente el magnesio.
4. Abordar las infecciones y restaurar la función intestinal saludable
Muchos pacientes de cáncer experimentan problemas subyacentes de origen bacteriano, viral o intestinal que ejercen una presión adicional sobre el sistema inmunitario. Estos problemas aumentan la inflamación, elevan el cortisol, interfieren con la digestión y la absorción de nutrientes y obligan al sistema inmunitario a mantenerse crónicamente activo.
Gran parte de esta disfunción se debe a la alteración de la microbiota intestinal, que alberga casi el 80% del sistema inmunitario. Cuando el ecosistema intestinal está desequilibrado, ya sea por infecciones, abuso de antibióticos, estrés crónico o por una alimentación baja en nutrientes y fibra, se deteriora la inmunidad local y sistémica.
Esto crea un círculo vicioso: una barrera intestinal debilitada provoca desregulación inmunitaria, inflamación y aumento de la carga tóxica, todo lo cual interfiere con el tratamiento convencional y retrasa la cicatrización. Restablecer el equilibrio microbiano ayuda a reducir el estrés sistémico y crea una base más estable para el resto del plan de tratamiento.
A continuación algunas de las infecciones más comunes. El tratamiento a seguir será de acuerdo a las recomendaciones del médico:
- Infecciones bacterianas, virales y fúngicas: Las infecciones crónicas, como Helicobacter pylori, patógenos periodontales, sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), virus de Epstein-Barr (VEB), virus del herpes si (VHS) y hongos como la cándida, son comunes y pueden contribuir a la inflamación persistente, la desregulación inmunitaria y una respuesta deficiente al tratamiento.
- Parásitos: Las infecciones parasitarias pueden afectar la absorción de nutrientes y contribuir a la inflamación.
- Moho: La exposición al moho ambiental o al sobrecrecimiento fúngico interno puede provocar acumulación de micotoxinas, inmunosupresión, disfunción mitocondrial y síntomas neurológicos. Los pacientes no siempre muestran signos evidentes de exposición al moho, pero este puede afectar silenciosamente la desintoxicación y la energía celular.
- Endotoxina: La endotoxina es un fragmento tóxico liberado por ciertas bacterias intestinales. Cuando la barrera intestinal se debilita, la endotoxina ingresa al torrente sanguíneo y desencadena inflamación sistémica, niveles elevados de cortisol, estrés hepático y deterioro de la función tiroidea.
5. Restaurar la oxigenación tisular:
El Dr. Otto Warburg, científico ganador del Premio Nobel, es conocido por su trabajo en el que demostró que las células cancerosas tienen un defecto fundamental en el uso del oxígeno. Su investigación estableció que cuando las células no pueden utilizar el oxígeno eficientemente, cambian a la fermentación, un patrón metabólico que ahora se reconoce como un sello distintivo del cáncer.
Muchos tumores existen en entornos con niveles crónicamente bajos de oxígeno, lo que impulsa aún más este cambio metabólico. Mejorar el suministro y la utilización del oxígeno ayuda a normalizar el metabolismo, favorecer una función celular más saludable y aumentar la eficacia de otras terapias.
- Terapia de oxígeno hiperbárico (TOHB): La TOHB expone el cuerpo a oxígeno a alta presión, lo que aumenta la cantidad disuelta en la sangre y que llega a los tejidos. Esto puede mejorar la cicatrización de heridas, reducir la inflamación y aumentar la disponibilidad de oxígeno en zonas donde el flujo sanguíneo es limitado.
- Oxigenación y ozonización sanguínea extracorpórea (OOEB): La OOEB hace circular la sangre a través de un sistema de filtración y oxigenación, exponiéndola a ozono médico.
Esto aumenta el suministro de oxígeno, reduce los subproductos inflamatorios y puede mejorar la microcirculación.
- Variaciones cíclicas en el acondicionamiento de altitud CVAC (por sus siglas en Inglés): Es una cámara controlada por presión que simula cambios de altitud mediante variaciones de presión, temperatura y densidad. Estas variaciones estimulan la función mitocondrial, la eficiencia del oxígeno y la circulación sin requerir esfuerzo, lo que mejora la utilización del oxígeno a nivel celular.
6. Reducir los factores estresantes innecesarios:
El cáncer surge como resultado de un estrés severo y prolongado en el cuerpo. No podemos eliminar todos los factores estresantes en la vida de una persona, pero sí podemos reducir muchas de las presiones que mantienen al cuerpo en un estado constante de activación. Esto ayuda a equilibrar las hormonas y a regular la inflamación. Esos ajustes no reemplazan el tratamiento, pero hacen que el cuerpo esté en un mejor estado para responder a él. A continuación algunas recomendaciones para reducir esos factores estresantes:
- Estabilizar el azúcar en sangre: Un nivel de azúcar en sangre estable reduce el cortisol y la necesidad de que el páncreas libere grandes cantidades de insulina. Dado que la insulina es una hormona que promueve el crecimiento, puede contribuir al cáncer. Para equilibrar el azúcar en sangre, es recomendable combinar proteínas con carbohidratos, comer en forma regular y evitar los períodos de ayuno prolongados que desencadenan picos de cortisol.
- Consumir suficientes calorías: Comer poco de forma constante eleva el cortisol, suprime la función tiroidea y reduce las hormonas protectoras como la progesterona. Una ingesta calórica adecuada le da un mensaje de seguridad al cuerpo, mejora la tasa metabólica, estabiliza las hormonas y reduce la fisiología del estrés que puede promover un crecimiento anormal.
- Mejorar la iluminación ambiental: La luz es uno de los reguladores más potentes de la fisiología humana. La oscuridad durante el día es un factor de estrés persistente. La luz natural de la mañana por otro lado, ayuda a reducir el cortisol, estabiliza los ritmos circadianos y favorece la función tiroidea y metabólica.
- Eliminar toxinas (productos dietéticos y de cuidado personal): Toxinas como pesticidas, plásticos, fragancias sintéticas y xenoestrógenos (link) sobrecargan el hígado y aumentan la inflamación. Eliminar estas exposiciones reduce la carga en las vías de desintoxicación. Esto incluye cambiar a recipientes de vidrio, preferir productos sin fragancia, productos de cuidado personal limpios y minimizar la exposición a pesticidas.
7. Enfrentar los traumas y la salud emocional
De acuerdo con las estadísticas, en un alto porcentaje de los casos un paciente de cáncer está experimentado algún tipo de estrés emocional extraordinario. Si bien el estrés es parte natural de la vida, los más graves, como la pérdida de un ser querido, las responsabilidades domésticas, un divorcio o los ciclos laborales extremos, pueden afectar profundamente el cuerpo.
Estas experiencias moldean el sistema nervioso e influyen en los patrones hormonales. El cuerpo responde a todo lo que nos rodea, incluidas las emociones, por lo que es necesario abordar los factores que mantienen el sistema nervioso en un estado de alerta.
A continuación algunas cosas a considerar para atender la salud emocional:
- Terapia de bioretroalimentación: La biorretroalimentación es un método que usa la mente para ayudar a controlar una función corporal que el cuerpo normalmente regula automáticamente, como la temperatura de la piel, la tensión muscular, la frecuencia cardíaca o la presión arterial. En el proceso, laa persona se conecta a sensores eléctricos que ayudan a recibir información sobre el cuerpo. Esta retroalimentación ayuda a realizar cambios sutiles en el cuerpo, como relajar ciertos músculos, para lograr resultados como la reducción del dolor. En esencia, la biorretroalimentación brinda a las personas la capacidad de practicar nuevas formas de controlar sus cuerpos para mejorar sus condiciones de salud o su rendimiento físico.
- Escribir un diario o la escritura libre: La escritura libre es la práctica de plasmar los pensamientos en papel sin filtrar, editar ni preocuparse por la gramática. Nos permite procesar las emociones y organizar los pensamientos de una manera que a veces no es posible hablando. Escribir nos obliga a organizar lo que sucede en nuestra mente y a la autorreflexión.
- Conexión con la naturaleza: La naturaleza tiene un efecto único en la regulación emocional. Los entornos naturales reducen la sobrecarga sensorial, calman las partes del cerebro implicadas en los pensamientos rumiantes y ayudan al sistema nervioso a superar la reactividad emocional elevada. La luz solar estabiliza los ritmos circadianos y la exposición a entornos naturales disminuye la actividad del sistema nervioso simpático (de pelea o huida). En conjunto, estos cambios reducen el cortisol, mejoran el procesamiento emocional y ayudan al cuerpo a superar el estrés crónico.
Hay muchas maneras de fortalecer el cuerpo, apoyar el sistema inmunitario y mejorar el funcionamiento de los tejidos durante el tratamiento. Los enfoques aquí descritos no siempre se abordan desde la medicina convencional, pero pueden marcar una diferencia significativa. Abordar todo el entorno interno, el terreno donde se desarrolló el cáncer, es tan importante como abordar el tumor.
Cada paciente y caso de cáncer es único. Todos tenemos necesidades diferentes, por lo que si eres paciente de cáncer te animo a ser proactivo y encontrar lo que mejor te funcione. Lo que quiero transmitir es que existen muchas opciones efectivas disponibles y que las personas no deberían sentirse limitadas por un solo enfoque.
Debemos tratar a la persona en su totalidad
Cuando tratamos a la persona en su totalidad, no solo al tumor, le damos al cuerpo la mejor oportunidad de recuperarse por completo y prevenir la recurrencia.
A partir de mi experiencia, un diagnóstico de cáncer puede ser una invitación a conectar con nosotros mismos a un nivel más profundo. En muchas enfermedades, el cuerpo nos llama a explorar todas las áreas de nuestra salud: física, emocional y espiritual. Hay más de una manera de sanar.
Un enfoque integral va más allá de tratar un diagnóstico, ya que implica evaluar todo el sistema corporal: metabolismo, inflamación, equilibrio inmunitario, carga tóxica y los cambios sutiles que preceden a la enfermedad. Para comprender el panorama completo, necesitamos observar cómo interactúan y se influyen entre sí todos estos sistemas.
Yo puedo ayudarte para que sigas un enfoque integrativo en tu proceso de cáncer y así asegures las mejores probabilidades de tener éxito. Para mayor información visita mi página del servicio de coaching para pacientes oncológicos.